Ensayo Educativo

Interrogantes a tener en cuenta:

 

   Generación del 900: Tensión entre Educación Vieja y Nueva, enfoque etnográfico de la educación, etc.

Estigmatización del Adolescente: Txt. de Roxana Reguillo, Video de los destrozos en zonas cercanas a locales bailables y lo expuesto por Mónica Maldonado, bullying, xenofobia, interculturalidad.

   La Construcción del Rol Docente a Través del Tiempo: El apostolado, el técnico idóneo, el asalariado, el Comunicador/Educador en el S. XXI. (Clase teórica + Video Teatralización que hicimos).

   Debates en torno al filme “La Educación Prohibida”.

   El proyectoEscuela para jóvenes”.

   Nassif, R.: Culturalismo. La Endoculturación. La escuela rechazó la cultura de masas.

   Enseñar Comunicación en 4º año de la secundaria, Curricula de una materia, proyectar como dar una clase, lo global y lo local. (8ª Aprox.)

 

 

Interrogante Elegido: El Culturalismo y La Educación

      

Nassif, R. (1986) afirma que la educación -entendida como el acto de transmisión de pautas culturales-, tiene una naturaleza tanto cultural, como social.  Aunque su lado “Culturalista” es más abarcativo y profundo. 

A través del “culturalismo”, se logra una aprehensión del fenómeno y del proceso educativo, de manera singular, que va más allá de instancias biológicas y sociológicas.

El ver a la “educación” – del latín “educare”, que significa nutrir- como un ente cultural, y a su vez, vislumbrar a la cultura como una actitud vital de perfección humana y educativa; nos abre la percepción, y el campo de juego, pues la educación no se remite solamente a lo institucionalizado en escuelas, universidades, etc.

Continuando con lo expuesto por Nassif, R. [1] podemos resaltar lo fundamental que es mostrar que “la cultura procede de la capacidad objetivante” de los sujetos.  Es decir, todos los humanos, más allá del rol que ocupemos en la sociedad, somos subjetivos por naturaleza, por el simple hecho de que somos sujetos.  Pero nuestra subjetividad innata no nos quita la facultad de poder pretender buscar una objetividad en nuestro criterio, lo que nos hace objetivables.  Aquí se ve al hombre como a “un sujeto que capta y concibe un mundo objetivo”.  Distinguiéndose entre “Cultura Objetiva” y “Vida Cultural”.

        “La Cultura Objetiva comprende toda creación del hombre que logra sustantividad y autonomía respecto a su creador y goza, por tanto, relativamente separada”.  

        Por su parte, la “Vida Cultural” “es la del hombre entre esos objetos creados por él”.  Por lo que, la vida humana es “Vida Cultural”.

        La cultura, como objetivación, supone una manifiesta intencionalidad por parte de los hombres y mujeres que direccionen sus actos.  A todo esto no hay que olvidar otro de sus rasgos, la “historicidad”; puesto que la cultura se establece “como un proceso abierto en el tiempo”…

 Antropológicamente hablando, se puede ver a la cultura como a “la configuración de la conducta aprendida y de los resultados de la conducta cuyos elementos comparten y transmiten los miembros de una sociedad”. 

        Es bueno ver que aquí, la expresión “configuración” está unida a los diversos patrones culturales existentes en una sociedad determinada.  Y que la “conducta”, alude directamente a un “complejo de pensamiento y acciones que no responden al instinto”, pero que son adquiridos y aprendidos en el seno de la vida societal. 

        Por lo que, en este vínculo cultura-sociedad, la cultura requiere difusión y comunicación para ser ella misma. 

Más allá de si las teorías de Hobbes, T. y Rousseau, J. J. – sobre el origen contractual de la sociedad-, son ciertas o no.  Podemos afirmar que el hace miles de años que los hombres viven en social, y los rasgos y características de la sociedad en que vive, están implícitos en su ser. 

Por lo que podemos crear algo, (material o inmaterial) a espaldas de la sociedad, -cual Robinson Crusoe[2] en la isla- y nuestra creación será cultural, aunque no tenga la debida hegemonía social.

        Deduciendo a la inversa, aquellos productos culturales, actualmente en desuso, - comúnmente llamados “cultura muerta” – siguen siendo cultura.

        De aquí se defiere, que hay dos tipos de cultura: 

 

  1. La cultura como simple y pura creación.
  2. La cultura socializada.

  

El hombre se somete a la cultura integrándose a ella.  Aquí juega un papel importante la relación existente entre educación y creación cultural directa, la cual es muy particular: puesto que mientras la educación va de la objetividad cultural a la subjetividad.  La creación cultural asciende de las subjetividades, (o intersubjetividades) transformando “total o parcial de la cultura dominante”. 

       

Antropológicamente hablando, el neologismo endoculturación, refiere al “aprendizaje de una tradición cultural”, o sea el “la incorporación de los hombres a la cultura de su grupo”.  Es algo imprescindible para la existencia socio-cultural, que incorporada a la pedagogía cumple una función primaria en la educación.

Aquí, lo educativo,-en tanto crítica de la cultura-, es visto como una herramienta de transformación y creación cultural.

Con la transmisión de la cultura, la sociedad se asegura que las nuevas generaciones no solo se incorpore a las estructuras sociales, sino a la superestructura ideológica de la sociedad misma, en donde se hallan las normas, filosofía, ideologías, concepciones del mundo, etc.  Poniéndose así, la endoculturación como un instrumento al servicio de los objetivos de la socialización, marcados por quienes tienen el “la sartén por el mango”, (gobierno de turno, políticos, iglesia, pedagogos, etc.). 

Así es como, pueden producirse dos cosas, o una mera reproducción social, o bien una asimilación de la cultura heredada, para transformarla subjetivamente.

A esta altura, podemos definir a la educación como a un proceso subjetivo e individual de asimilación y adquisición de la cultura imperante en una sociedad dada.  Este proceso, implica la incorporación de los hombres a las pautas culturales imperantes en su sociedad.  Y, partiendo de la cultura heredada, cada sujeto adopta una postura crítica ante dicha cultura, - transformándola, rechazándola o afirmándola-, y de ese modo, crea nuevas expresiones culturales.

Retomando el carácter social del sistema educativo, vemos que este se plasma en la institucionalización de la función educativa de la comunidad, encausando el sistema educativo cultural.  Existen dos tipo distintos de educación: 

 

-   La Educación Sistemática: Aquí las formas culturales obran indirectamente sobre el individuo.  Tiene mediación del sistema.

-   La Educación Asistemática, (o incidental): Aquí la diversidad cultural obra, en sus diferentes formas, directamente sobre los individuos.

 

A partir de esto, podemos redefinir a la educación como a la síntesis consciente de la cultura dominante, históricamente dada, en la vida de un grupo humano.   

Para realizar esto, el sistema educativo concentra todos los sectores de la cultura reinante, con el fin de su transmisión, pedagogización previa.  Lo que convierte los vienes culturales en bienes formativos, pasando así a integrar la currícula de las diversas materias del sistema educativo.

La educación es un bien de la cultura objetiva, establecida en la superestructura.  Es un patrimonio tradicional y contemporáneo de la sociedad.  De esta manera, vemos a la cultura como a “un conjunto de elementos y patrones que objetivamente, tipifican una época o un pueblo”.

  

Julio Wagner, (en Nassif) define y clasifica a la educación como “un proceso circulatorio de bienes culturales” que atraviesan cuatro estadios:

 

1)  Transformación del bien cultural en bien educativo.

2)  Transmisión del bien educativo.

3)  Transformación del valor educativo en valor de personalidad.

4)  Actuación del hombre educado, a favor del desarrollo cultural.

 

“La educación es el proceso de integración cultural y personal del hombre”;  y esta integración se da tanto por doble vía: la incorporación del hombre a la cultura y la integración de la cultura misma.

    Para que una cultura pueda mantener su continuidad y coherencia, debe ser revisada por los integrantes actuales de la sociedad en cuestión.  Puesto qué, al introducirse ellos a la cultura, se tornan capaz de reelaborarla o crear cultura, configurándose a si mismos como persona.

 

 ¿Y qué es la Cultura? Cultura es lo producido, vivenciado y/o experimentado por hombres y mujeres, en la marcha hacia sus propios destinos. 

Podemos enunciar que la educación es también una cultura personal.  Puesto que la pedagogía es un rasgo humano, y la cultura, al poseer una dimensión personal, es cercana a los procesos educativos. 

  La cultura personal puede ser un saber o una actitud.  Un saber o conocimiento, cuando el sujeto capta la cultura dominante, en sus más diversas áreas, (ciencia, arte, tecnología, etc.).  Históricamente, se relacionó a un hombre culto, con el poseedor de ciertos saberes enciclopédicos, (memorísticos).  En la actualidad, dando por sentado la imposibilidad de que una mente humana logre saber todo de todo, el saber tiende a la especialización en una determinada área del conocimiento.

        El saber es necesario, y ser culto significa –siguiendo lo postulado por Gastón Mialaret-, dominar, explotar y utilizar con plena conciencia y “de manera original, ciertos instrumentos y conocimientos para así comprender

Mejor, para conocer y pensar el mundo”.   El saber es vital para el hombre. 

Aunque la cultura del conocimiento es tan necesaria como la cultura de la experiencia.  Ambas culturas deben sintetizarse, en una relación teoría-práctica.

 

                                        Lic. E. Ariel Rodríguez

                                        (11 de mayo de 2013)

 

 

 

Bibliografía:

 

Nassif, Ricardo; Teoría de la Educación.  Problemática Pedagógica Contemporánea. Editorial Cincel; Madrid. 1986.



[1] Quien a su vez sigue a Francisco Romero.

[2] Célebre personaje de Daniel Defoe, que vivió veintiocho años aislado del mundo, en una isla del norte brasilero.  

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